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Ruído

Que o Cruidooncello de Ares apareza nun libro, pode ser unha moi boa nova, mais non sempre ha ser así. Na procura de documentación para fundamentar unhas queixas duns veciños, atopei este interesante tratado: EL TRATAMIENTO ADMINISTRATIVO DE LA CONTAMINACIÓN ACÚSTICA, de Fernando Luís de Andrés Alonso, asesor do Valedor do Pobo, editado en 2003, que trae a colación unha denuncia anterior por parte duns veciños de Ares polos problemas de ruídos non atendidos dende o Concello.

….

Sí conocemos una reciente recomendación del Valedor do Pobo sobre la materia. Efectivamente, la institución gallega recomendó al Ayuntamiento de Ares (A Coruña) que con urgencia promoviera todas las medidas precisas para garantizar el descanso de los afectados por los ruidos nocturnos que se generan como consecuencia de la concentración de gente en la calle y por el consumo de alcohol en ella. En la queja, los vecinos de una zona de la localidad mencionada manifestaban sufrir durante los fines de semana los ruidos y demás molestias ocasionadas por la consumición de alcohol en la calle. A pesar de que lo denunciaron ante el Ayuntamiento, éste no adoptó medida alguna para solventar el problema. A la vista de lo señalado, el Valedor do Pobo admitió la queja a trámite e inició la correspondiente investigación. A través de la misma conoció que el Ayuntamiento de Ares argumentaba al respecto que no contaba con recursos suficientes para atender esta labor y que por ello esta debía quedar en manos de otras administraciones. Como réplica a los anteriores argumentos municipales, el Valedor do Pobo, aún en el procedimiento de investigación, señaló al Ayuntamiento que el control de la contaminación acústica es una función municipal desde hace mucho tiempo, por lo que no parecía adecuado que pretendiera abstenerse en el tratamiento de la problemática objeto de la queja. Además, el consumo de alcohol en la calle posiblemente tiene relación, al menos en parte, con la dispensación del mismo en algunos locales, con respecto a los que el Ayuntamiento debería examinar si cuentan con la correspondiente licencia municipal; si ajustan su forma de funcionamiento a la licencia con que cuenten, en su caso; y si cumplen el horario que corresponde a su tipo de licencia. También citó las disposiciones referentes al consumo de alcohol en la calle establecidas en el Decreto autonómico 320/2002, al que anteriormente nos referimos.

El Valedor do Pobo fundamenta la competencia municipal sobre la materia en el artículo 25 de la Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local, que establece que “el municipio ejercerá, en todo caso, competencias, en los términos de la legislación del Estado y de las Comunidades Autónomas, en las siguientes materias: f) Protección del medio ambiente”. Así mismo, el artículo 9 de la Ley gallega 7/1997, de 11 de agosto, de protección contra la contaminación acústica, señala que “corresponde a los Ayuntamientos ejercer el control del cumplimiento de la presente Ley, exigir la adopción de medidas correctoras necesarias, señalar limitaciones, realizar cuantas inspecciones se requieran y aplicar las sanciones correspondientes en caso de incumplimiento”. Ya anteriormente, el Reglamento 2.414/1961, de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas (RAMINP), de 1961, estableció la competencia municipal en el tratamiento de las actividades molestas, entre las que lógicamente se encuentran las generadoras de ruido. “Por tanto –señala el Valedor do Pobo-, la competencia municipal en este orden, además de resultar clara, viene de muy antiguo. Esta circunstancia hace que las posibles carencias de los ayuntamientos en este campo ya debieran haber recibido una eficaz respuesta, o, al menos, en el caso de continuar dichas carencias, el ente local debiera proponer un plan para su definitiva solución. Sin embargo, en el caso que examinamos, el reconocimiento de la insuficiencia de medios no viene acompañado de un plan para solucionarla, sino que únicamente se señala que son otras las administraciones a las que corresponde actuar. Con eso se está perjudicando claramente a los ciudadanos afectados, que observan como el Ayuntamiento no atiende su responsabilidad en este terreno, pero tampoco se compromete a atenderla en un futuro inmediato mejorando la situación que dice padecer”.

La resolución del Valedor do Pobo continúa señalando que “si el Ayuntamiento no cuenta con suficientes recursos materiales y personales para atender esta responsabilidad que, como dijimos, asumió hace tiempo, lo que debe hacer es procurarlos por el medio más rápido y eficaz posible de entre los muchos que el ordenamiento pone a su alcance, y priorizar la consecución de este objetivo con respecto a otras actuaciones municipales que carecen de carácter preceptivo. Como ejemplo, podría promover las correspondientes comisiones de servicio de los policías o funcionarios municipales, o promover la colaboración necesaria con otras administraciones, tal y como señala la Ley 7/1997 para casos de necesidad, aunque esta colaboración deberá darse en las condiciones consensuales que también se regulan en la Ley y en el marco de un proceso de normalización gradual de la situación de los medios municipales. Cualquier actuación de colaboración interinstitucional en este terreno debe entenderse siempre partiendo de la base de que es el Ayuntamiento el que tiene la responsabilidad de promover las iniciativas o actuaciones correspondientes para lograr una solución que haga retornar la situación a lo previsto por la normativa correspondiente, a la que ya hicimos referencia, fundamentalmente en lo relativo a las exigencias contenidas en el reciente Decreto Autonómico 320/2002, do 7 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento que establece las ordenanzas-tipo sobre protección contra la contaminación acústica, que establece un conjunto de normas que claramente se dirigen a impedir que el ruido nocturno impida el descanso de los vecinos de las zonas en las que se producen concentraciones como la que tratamos. Sin embargo, la actitud del Ayuntamiento parece ser otra bien distinta, al entender que la única actuación pendiente es la de las otras Administraciones, opinión que no podemos compartir por losruido_sinalmotivos que venimos exponiendo”.

También señala el Valedor do Pobo que “el Ayuntamiento no respondió a nuestra solicitud expresa de información sobre la relación del consumo de alcohol en la calle con la dispensación del mismo en algunos locales. Efectivamente, la experiencia señala que es la agrupación de locales una de las circunstancias que da lugar a este tipo de fenómenos, y que los locales en muchas ocasiones no ajustan su funcionamiento a lo previsto en el RAMINP. En este caso, la frecuente alegación municipal a la ausencia de medios no puede tenerse como justificativa de una política abstencionista en este terreno. Si el ente local conoció adecuadamente los expedientes autorizatorios de los diferentes locales de la zona e incluso comprobó que la ejecución del proyecto y las medidas correctoras se adaptaban a lo aprobado inicialmente, concediendo las licencias de funcionamiento, no puede argumentar con coherencia que no dispone de medios para hacer un seguimiento eficiente del funcionamiento adecuado de los locales previamente aprobados. En cualquier caso, si el Ayuntamiento tiene ahora las carencias comentadas, entonces se debe dotar con urgencia de los medios apropiados para el cumplimento de sus deberes legales en materia de contaminación acústica. El ordenamiento relativo a la materia atribuye al Ayuntamiento la responsabilidad sobre esta cuestión, por lo que la Administración municipal no puede abstenerse en el cumplimento de sus funciones”.

Como resumen de los motivos de la recomendación, el Valedor do Pobo señala que “en lo que se refiere a los controles de los locales de la zona conflictiva, se echa en falta una actuación municipal que, en primer lugar, debería corregir los locales que funcionen sin ajustarse a lo previsto en el RAMINP, esto es, los que no cuentan con licencia de funcionamiento (lo que implica la correspondiente visita de comprobación del art. 34 del citado Reglamento); los que, contando con ella, sin embargo no se ajustan al tipo de licencia con que cuentan (café, bar, pub, discoteca …); o los que no dan cumplimiento a su horario, también en función de su tipo de licencia, remitiendo las correspondientes actas de infracción a la administración competente para la sanción. Y, en lo que se refiere al control del ruido en la calle, se echan en falta otras iniciativas que, según el Decreto Autonómico 320/2002, también corresponden al Ayuntamiento. En primer término, debiera comprobarse si dicho consumo proviene de los locales, a los que en este caso podría corregirse aplicando las diferentes disposiciones del Decreto 320/2002 que citamos. Y, en caso de no provenir de ellos o de alguno de ellos, entonces debieran adoptarse las medidas generales de respeto a la tranquilidad en horario nocturno también previstas en el Decreto 320/2002, especialmente mediante la aplicación del precepto que señala que cualquiera actividad o comportamiento singular o colectivo que comporte una perturbación por ruidos para la vecindad, evitable con la observancia de una conducta cívica normal, será sancionado conforme a lo establecido en el propio Reglamento. Este, o bien tiene aplicación directa, en el caso de que el Ayuntamiento de Ares no cuente con ordenanza municipal de ruidos y vibraciones, o se aplicará en el momento en que se modifique la ordenanza municipal, para lo que se da un plazo máximo de un año desde la publicación del Decreto, el 28-11- 2002, que está a punto de concluir”.

ruido_nenoPor todo ello, concluye el Valedor que “de la información disponible parece deducirse que el Ayuntamiento no adoptó todas las medidas a su alcance para proteger los derechos constitucionales a la intimidad personal y familiar (artículo 18.1), a la inviolabilidad del domicilio (artículo 18.2), al medio ambiente adecuado y a la calidad de vida (artículo 45), y a la protección de la salud (artículo 43), que pueden estar siendo objeto de menoscabo. Así pues, el principio constitucional de eficacia en la labor de las Administraciones Públicas (artículo 103.1 CE) no parece haberse aplicado con rigor en el tratamiento de esta problemática, a la vista de la insuficiencia de la actuación municipal y fundamentalmente por la abstención en la adopción de las medidas adecuadas. Tal actitud podría dar lugar a responsabilidad de esa Administración, como viene reconociendo la última jurisprudencia”.

Parece que pouco mudaron as cousas………….

1 comment to Ruído

  • Transeunte

    Y………..
    no podrías resunir un poco…………..
    uf!!!!!!!!!!!!
    que tostón!!!!!!!!!!!

    Buah!!!!!!

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